Cómo acondicionar una chimenea para la llegada del invierno

En invierno, lo que realmente más valoramos es llegar a casa y encontrarla caliente, confortable, a gusto. Una chimenea, además de ser un elemento decorativo de muchas casas, es un clásico de la calefacción, un experto en proporcionar calor natural.
Antes de la llegada del invierno y antes de darnos cuenta que la chimenea es un elemento completamente imprescindible en el hogar, es necesaria su puesta a punto. Lo más recomendable es dejar en manos de un profesional la limpieza a fondo. Lo normal es que un experto en limpieza de chimeneas, un deshollinador, sea quien inspeccione sus distintas partes para determinar si hay daños que necesiten ser reparados. Estos limpian la chimenea con los productos específicos y ofrecen garantía. Como mínimo beberíamos limpiar la chimenea, al menos, una vez cada temporada.
Una chimenea que está sucia puede ser causa de la mala evacuación de gases, e incluso, podría producir un incendio. Por eso, se hace necesario eliminar todo resto de la ceniza que se haya podido secar en las paredes. Si vamos a limpiarla sin ayuda de un experto, antes debemos asegurarnos de que la chimenea está apagada y que el producto de limpieza sea el específico para realizar la tarea y que no sea inflamable. El cloro o la lejía podrían dañar la superficie, con precaución se pueden utilizar, rebajando el producto con agua.
Sea un profesional o un aficionado, se debe utilizar un cepillo de cerdas duras empapado en agua y si no queremos que el hollín se incruste en la chimenea, podemos limpiar su interior con una gamuza mojada en vinagre y aplicar una mano de cera. Si lo hacemos así, la chimenea estará protegida y el próximo verano nos será más fácil eliminar la suciedad.